Korrika, la carrera en favor del euskera que recorre Euskal Herria cada dos años organizada por la Coordinadora para la Euskaldunización y Alfabetización (AEK) ha partido en dos ocasiones desde Vitoria-Gasteiz y en otras dos ediciones ha terminado en la capital alavesa. El símbolo de Korrika es un testigo que se va pasando de mano en mano, kilómetro a kilómetro.
En marzo de 1991, Korrika 7 partió de Vitoria-Gasteiz hacia su meta final en Baiona con el lema «Korrika euskara, euskaraz Euskal Herria». El bertsolari Abel Enbeita portó el testigo en el primer kilómetro. Diez años más tarde, en marzo de 2001, Korrika 12 partió también desde la capital alavesa. En esta ocasión el lema fue «Mundu bat euskarara bildu» y quería recordar que es imprescindible el esfuerzo de todos para obtener los recursos necesarios para dar a conocer la lengua de los euskaldunes y para que sea utilizada en todos los sectores sociales.
Korrika 9, en marzo de 1995, fue la primera que terminó en Vitoria-Gasteiz y la plaza de la Virgen Blanca se quedó pequeña para recibir a todos los euskalzales que coreaban «Jalgi hadi euskaraz». Posteriormente la 16 edición de Korrika, a comienzos de abril de 2009, finalizó en la capital alavesa. Con el lema «Ongi etorri, euskaraz bizi nahi dugunon herrira!», nuevamente Korrika tuvo un final multitudinario. El grupo gasteiztarra Betagarri fue el encargado de componer la canción de esta edición.
Durante estos años y en las sucesivas ediciones se han sucedido las anécdotas. Por ejemplo en Pipaón, al paso de Korrika 4 el testigo lo portó la pareja que estaba celebrando su boda en la plaza.
El final de Korrika 9 en Vitoria-Gasteiz vivió uno de los momentos más curiosos en el Pabellón Araba. Allí en el descanso del partido entre el Baskonia y el Barcelona una copia del testigo estuvo dando vueltas a la cancha entre los aplausos de los aficionados. La anécdota casi se convierte en costumbre, cuando en la siguiente edición de Korrika se repitió la exhibición del testigo en el descanso del Baskonia contra el Forum. Korrika 10 rindió homenaje a personas no conocidas que han trabajado a favor del euskera en las siete provincias de Euskal Herria. Por parte alavesa fue homenajeada Arantxa Oiharbide, una de las creadoras de las gua-eskolas e ikastola de Agurain, y que lleva un montón de años trabajando a favor del euskera en Agurain.